Papito gocho, te doy las gracias
por haber sido mi padre, los padres no escogen a sus hijos ni los hijos a sus
padres, sin embargo tú me escogiste a mí y me trataste siempre como sangre de
tu sangre, me amaste como si fuera tuya y te amé y te sigo amando como si
hubiese nacido de ti, agradezco cada consejo, aunque todos eran locos,
agradezco las sonrisas e incluso agradezco todas las veces que me hiciste
enojar porque hacías chistes cuando yo te hablaba en serio.
Voy a extrañar que me despiertes
por las mañanas, tú café que era el mejor del mundo, siempre reconocía cuando
lo hacías tú ♥ aunque mi mamá jurara que lo había hecho ella yo sabía que me estaba
engañando, ningún café es como el tuyo. Voy a extrañar los pequeños detalles,
la complicidad y el decirte todos los días “papá estoy enamorada” y que me
preguntaras “¿quién es la víctima?” aunque ambos supiéramos que no, que no
estaba en enamorada un carrizo, sólo que soy bien fastidiosa. Tantas tonterías
que nos hacían los días.
Casi no te he llorado, pero me río sola a cada
rato recordando tus cosas, tus malcriadeces, tus comentarios, tus abrazos
rompehuesos, todavía hay momentos en los que estoy en mi cuarto y creo que tú
estás en el tuyo, el vacío es grande pero trato de llenarlo con bonitos
recuerdos, los viajes, las fechas especiales, el ir y venir de todos los días,
el ser familia que es algo que se construye día a día, todos los años que compartí
contigo llenan un poco el hueco que dejaste en esta casa que ahora luce enorme
y vacía.
Me habría gustado tenerte muchos
años más conmigo, que conocieras a tus nietos de los que siempre hablabas, que
me vieras graduarme, crecer; nos
quedaron muchos planes sin hacer, muchos lugares para visitar, tantos sueños
por cumplir, siempre te imaginaba viejito ¿sabes? Era mentira cuando te decía “si
así eres con sesenta con ochenta no te aguanta nadie, yo no te pienso cuidar”
jajaja sabes que te habría cuidado, mi viejito Jorge siempre estuvo en mis
planes, tenía que llevarte conmigo para que hicieras el niñero, mentira, para
que te comieras los quesillos y los dulces ricos que te iba a hacer para
consentirte, porque eso sí tenías tú, eras un consentido ♥ ahora le toca a la
abuelita Columba consentirte otra vez, ahora que están los dos juntitos en el
cielo con Dios. Tengo fe de que estás en
un mejor lugar ahora, donde la maldad no te toca, donde sólo puedes sonreír y cuidar
a tus niñitas J, G, E, Zh y Z. Y a tu chicuco, a tu Jorgito.
Estoy feliz porque todo el tiempo
que estuvimos juntos te consentí, te cuidé, tanto que siempre decías “Ahora
tengo dos mamás, Evangelina y tú” es que tú querías abusar y no señor, yo tenía
que cuidarte para que me duraras mucho, Dios decidió otra cosa, pero yo te
cuidé bastante, y sí, también te regañé, porque a veces los pájaros le tiran a
las escopetas y “Esta carajita si tiene carácter”. Aproveché todo el tiempo, te
disfruté tanto y te di todo lo que pude darte, sé que estabas orgulloso de mi y
espero ser todo lo que tú esperabas que fuera.
Gracias por cuidar a mi mami, por
hacerla feliz, estuviste enamorado de ella hasta el último minuto y eso es
simplemente hermoso, gracias por darme un hermanito, el tesoro más grande de mi
vida, al que voy a cuidar siempre como he hecho hasta ahora, gracias por darme
unas hermanas a las que no me parezco en nada pero a las que quiero por todo ♥
Dios te bendiga siempre, papito
mi rey ♥